Biomedicina

Este compuesto se alza como candidato para luchar contra la vejez humana

Un fármaco derivado de la rapamicina ha mejorado la respuesta a una vacuna en pacientes de la tercera edad, y podría ser la clave para restaurar otros cambios perjudiciales del sistema inmune

  • Miércoles, 05 de abril de 2017
  • Por Antonio Regalado
  • Traducido por Teresa Woods

Crédito: Bromford (Flickr).

¿Podría una pastilla hacernos más jóvenes? El día de Nochebuena de 2014 Novartis informó de uno de los pocos estudios farmalógicos que intenta responder a esta pregunta. La empresa quería comprobar si administrar bajas dosis de un fármaco llamado everolimus a gente mayor de 65 años aumentaría su respuesta a las vacunas contra la gripe. 

La pastilla lo consiguió, en alrededor de un 20%. Pero detrás de la prueba había una pregunta más amplia sobre si algún fármaco puede ralentizar o revertir los síntomas de la vejez. El estudio de Novartis sobre everolimus, que analizaba su capacidad para que el sistema inmune de la gente de tercera edad se comportara como si fuese más joven, ha sido calificado como el "primer ensayo del envejecimiento humano".

Una empresa de inversiones de capital riesgo de EEUU llamada PureTech afirma que está pagando a Novartis una licencia para dos moléculas farmacéuticas y el derecho de utilizarlas contra enfermedades relacionadas con la edad. Sus trabajos son la base para una nueva start-up llamada resTORbio. La empresa sigue intentando averiguar si tales fármacos podrán rejuvenecer células inmunes envejecidas.

El fármaco que probó Novartis es un derivado de la rapamicina, un compuesto descubierto primero en una bacteria nativa de la Isla de Pascua (Rapa Nui) y bautizado en su honor. Gracias a sus amplios efectos sobre el sistema inmune, la rapamicina ya ha sido empleada en trasplantes como un supresor inmune y Novartis comercializa una versión anticancerígena bajo receta, el Afinitor.

Pero lo más interesante de la rapamicina es su reputación como herramienta más fiable para posponer la muerte, al menos en especies de laboratorio. Alarga la vida de moscas, gusanos y roedores también. Los ratones alimentados con este compuesto viven, de media, un 25% más.

"No les hace inmortales, pero está bastante bien", detalla el investigador del Laboratorio Jackson David Harrison, que participa en el Programa de Pruebas de Intervención, una iniciativa del Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos en el que los fármacos que muestran potencial para la longevidad se prueban en ratones durante varios años. Harrison continúa: "Es la intervención más emocionante que tenemos. Y funciona a cualquier edad, lo que lo hace muy interesante". Hay otro estudio está en curso en Seattle (EEUU) para comprobar si la rapamicina alarga la vida de los perros.

Lo que todavía no hay son estudios sobre si esta sustancia (o cualquier otra) es capaz de alargar la vida humana. Hay diversos motivos que justifican que las empresas aún no hayan dado el primer paso para buscar tratamientos contra el envejecimiento humano. Científicamente, las pastillas de la longevidad siguen siendo una idea algo loca asociaba más bien a charlatanes y matasanos. Clínicamente, resulta difícil demostrar que un fármaco alarga la vida, ya que llevaría demasiado tiempo. No existe ningún camino claro hacia su regulación ya que el envejecimiento en general no está reconocido como una enfermedad tratable.

Pero recientemente, algunos inversores de capital riesgo que antes rechazaban el enfoque han empezado investigarlo. Algunas de las empresas interesadas en tratamientos antienvejecimiento son Human Longevity de J. Craig Venter, In Silico Medicine, Mount Tan Biotechnologies y la empresa de bioinformática de Hong Kong (China) Gero. El año pasado, Unity Biotechnologies, una nueva empresa de biotecnología con planes de emplear fármacos para erradicar células envejecidas, recaudó casi 120 millones de euros. Poco antes, Google había lanzado su propia iniciativa, la empresa antienvejecimiento Calico, que dispone de unos 1.400 millones de euros en caja.

Los investigadores de Novartis probaron everolimus en cientos de pacientes de tercera edad en Australia y Nueva Zelanda que se disponían a recibir una vacuna para la gripe. El equipo descubrió que sus sistemas inmunes respondieron con más fuerza y de forma más parecida a la respuesta de una persona más joven. 

El investigador del envejecimiento en el Instituto Buck Brian Kennedy asegura que el estudio de Novartis es "revolucionario, ya que fue capaz de abordar el impacto del fármaco sobre los efectos de la edad. "Nadie tiene el valor de hacer estudios de longevidad", dijo en una entrevista el año pasado. "O se puede hacer lo que hizo Novartis, que es coger una propiedad del envejecimiento y comprobar si eres capaz de ralentizarla", añadió. 

Novartis afirma que está a punto de publicar más resultados de sus estudios con la tercera edad. Pero la empresa también ha decidido que esta línea de investigación no encaja con sus prioridades. El portavoz de Novartis Jeffrey Lockwook confirma: "Dejaremos de desarrollarla para trastornos relacionados con el envejecimiento. Se encuentra fuera de nuestra estrategia". 

En su lugar, Novartis decidió vender el programa a PureTech a cambio de una participación en la nueva empresa. PureTech se compromete a proporcionar unos 14 millones de euros para financiar resTORbio.

El CEO de la start-up, Chen Schor, no quiso detallar qué dirección tomará y se limitó a explicar que la empresa se basará en los datos de Novartis. El responsable afirma: "Estamos adoptando un enfoque muy pragmático y priorizaremos las indicaciones donde esperamos que los datos nos puedan ayudar a lograr la aprobación del uso de estos compuestos si podemos alterar el declive en la función del sistema inmune".

La start-up intentará utilizar los fármacos de Novartis para revertir la "inmunosenescencia", o cambios perjudiciales del sistema inmune que se producen con la edad. Este4 objetivo podría incluir la restauración de algunos tipos de células T, que con el paso del tiempo dejan de vigilar las señales de cáncer o infecciones. El director científico de PureTech, Joseph Bolen, explica que estas células "se vuelven viejas y gruñonas pero permanecen en el cuerpo y segregan citoquinas proinflamatorias, y eso tiene consecuencias de salud".

La rapamicina actúa sobre el complejo mTOR, un conjunto de genes que juega un papel básico en la regulación del metabolismo de las células. Bloquear el complejo mTOR hace que las células entren en modo supervivencia. Y se puede conseguir el mismo efecto con distintos trucos, como alimentar a los animales con una dieta muy baja en calorías. "Pero resulta que este mecanismo se puede accionar con un fármaco en lugar de las restricciones de calorías", señala Bolen, y concluye: "Creo que esta es una forma práctica de abordar la modulación. Lo que nos dice la biología es que lo que se ha observado en muchas otras especies podría ser replicable en humanos".

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