Energía

Con esta ley de Moore del Carbono ya no hay excusas para evitar leyes ambientales

La regla plantea que el mundo debe reducir a la mitad sus emisiones de CO2 cada 10 años, lo que ofrece un marco más sencillo para crear normativas a corto plazo menos ambiguas y más ambiciosas

  • Jueves, 30 de marzo de 2017
  • Por Jamie Condliffe
  • Traducido por Teresa Woods

Crédito: Lukas Schultze (Getty Images).

Optimizar los objetivos de reducción de emisiones de carbono podría simplificar cómo los países abordan los esfuerzos para minimizar el impacto de los humanos sobre el planeta.

La adopción de energías renovables ya va por buen camino. Pero los críticos alertan de que los países no las están adoptando lo suficientemente rápido ni de forma lo bastante ambiciosa como para cumplir con los niveles acordados en la última Cumbre del Clima de París (Francia).

Parte del problema es que a los gobiernos les resulta difícil emparejar sus políticas actuales con las orientadas a futuro para garantizar la supervivencia del planeta. Si a eso se añaden los cambios tecnológicos y las presiones políticas que tienen lugar por el camino, puede resultar difícil crear objetivos ambiciosos, coherentes y alcanzables.

Un grupo de investigadores europeos tiene una nueva y sencilla solución bautizada como ley del Carbono o, como dice The Guardian, una "ley de Moore para el carbono". El concepto es simple: a nivel global, hay que reducir las emisiones de dióxido de carbono a la mitad cada década.

Y básicamente, ya está. De forma ideal, la regla sería aplicada a "todos los sectores y países a todas las escalas" y fomentaría "atrevidas acciones a corto plazo". Naturalmente, se tendrían que efectuar cambios drásticos para lograrlas: desde victorias rápidas como impuestos al carbono y regulaciones de eficiencia energética hasta políticas a más largo plazo como la eliminación progresiva de los coches de motor de combustión interna y regulaciones de edificios neutros en carbono.

Si los legisladores aplicaran la ley del Carbono, la adopción de renovables mantendría su ritmo actual que duplica la producción cada 5,5 años, pero las tecnologías de captura de carbono necesitarían escalarse para que el planeta alcance unas emisiones netas de carbono cero para mediados de siglo, según los investigadores. De camino, el consumo de carbón debería acabar en 2030 y el consumo de petróleo en 2040.

La idea conlleva algunos problemas, claro está, como las perspectivas realistas de convencer a todos los países para que se comprometan con esta visión. La misma simplicidad que hace que la idea resulte atractiva también puede ser señalada como una crítica: ¿Puede una regla tan básica definir ideas prácticas sobre cómo cambiar la generación y el consumo energéticos del mundo?

Pues resulta que, si nos apoyamos un poco más en la analogía de The Guardian, la industria de los chips lo consiguió, pero dependió de suficientes inversiones, ambiciones y escala, al menos hasta hace poco. Tal vez lo mismo pueda ser cierto  en el clima.

(Para saber más: Science, The Guardian, Trump’s Budget Would Mean Catastrophe for U.S. Climate Programs, The Paris Climate Pact Is in Effect, but It’s Not Enough, Barack Obama considera la transición mundial hacia las renovables "irreversible")

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