Móvil

El GPS está volviendo vagos a nuestros cerebros para orientarse y navegar

Las regiones cerebrales que normalmente se activan cuando se busca una ruta permanecen en reposo ante la ayuda de las nuevas tecnologías. Y aún no se sabe si esto tiene efectos a largo plazo

  • Viernes, 31 de marzo de 2017
  • Por Jamie Condliffe
  • Traducido por Teresa Woods


Foto: Las calles de Londres pueden resultar difíciles de navegar, tanto por el día como por la noche. Crédito: Oli Scarff (Getty Images).

Todos hemos dependido alguna vez de los smartphones y el GPS para encontrar nuestro camino. Pero cuando seguimos sus indicaciones, las partes de nuestros cerebros que normalmente se encargan de la navegación se mantienen en reposo.

Una serie de experimentos del Colegio Universitario de Londres (Reino Unido) pidió a voluntarios que navegaran por simulaciones de una zona muy conocida de la capital del país. Mientras lo hacían, unas imágenes de resonancia magnética captaban su actividad cerebral. A veces tenían que encontrar la ruta sin ayuda y otras disponían de las indicaciones desglosadas similares a las que ofrece el GPS de un coche o smartphone.

Los resultados demuestran que cuando se navega a la antigua usanza y se entra en calles nuevas, se producen picos de actividad neuronal dentro del hipocampo, una región cerebral vinculada con la navegación, y de la corteza prefrontal, asociada con la planificación. Los picos son más pronunciados cuando la persona dispone de más opciones en un tramo de calle. Esa actividad no se observa cuando se reciben indicaciones paso por paso.

El investigador responsable, Hugo Spiers, explica a The Guardian: "Cuando tenemos una tecnología que nos indica por dónde ir... estas partes del cerebro simplemente no responden a la red callejera. Nuestro cerebro ha apagado su interés por las calles que nos rodean".

De forma interesante, el estudio también demuestra que, cuando el hipocampo está activo, también parece rastrear los progresos hechos durante un trayecto. Así que tal vez no sorprenda que cuando los sistemas de navegación nos traicionan (algo que en realidad es cada vez menos frecuente), nos quedemos bastante desorientados para rectificar la situación. 

Pero, ¿qué efectos tiene este fenómeno sobre la navegación humana en general? Dada la escasez de datos, no es conveniente generalizar las conclusiones. Pero Spiers sí advirtió a la revista Scientific American de que "si piensas en el cerebro como un músculo, entonces determinadas actividades, como aprenderse mapas de las calles, se parecen al culturismo... y lo único que podemos decir realmente sobre nuestros nuevos hallazgos es que no estamos ejercitando esas partes concretas del cerebro [cuando recibimos indicaciones paso por paso]".

(Para saber más: Nature CommunicationsGuardianScientific American, You Are the Real Winner Of the Mobile Maps Wars)

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