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Viernes, 31 de marzo de 2017

Un mercado negro para que los agricultores puedan hackear sus tractores rotos

John Deere impide que los propietarios modifiquen el software de sus productos en EEUU, aunque estén estropeados. Así que además de pedir cobertura legal, los agricultores se han pasado al lado oscuro

Crédito: Justin Sullivan (Getty Images).

Los agricultores que compran tractores de la marca John Deere esperan recibir un equipo fiable. Pero cuando llegue el día en el que algo se averíe y necesite una reparación, los propietarios probablemente se lleven una desagradable sorpresa. Los dueños no podrán reparar sus propios tractores, al menos no sin comprar un software hackeado en el mercado negro que podría violar el acuerdo de licencia de la empresa.

Esta medida desesperada aparece en un nuevo artículo de Motherboard en el que varios agricultores se quejan de la estrategia de reparaciones del icónico fabricante de tractores.

Hasta hace poco, las leyes de derechos de autor de EEUU impedían que cualquiera que no fuera el fabricante cacharreara con el software, aunque fuera de su propiedad. Eso cambió en 2015, cuando un agricultor frustrado y su amigo pidieron ayuda legal para solicitar una excepción a la Oficina del Derecho de Autor de Estados Unidos. Su batalla funcionó y melló la ley principal, la Ley de Derechos de Autor de la Era Digital (DMCA, por sus siglas en inglés). Esta ley fue concebida para impedir que la gente piratease la música y las películas, pero muchas empresas fabricantes de dispositivos de software se han aprovechado de ella.

A pesar de la excepción, algunos agricultores afirman que John Deere aún mantiene un estricto control sobre cómo sus clientes realizan el mantenimiento de sus equipos. La empresa obliga a los clientes a firmar acuerdos de licencia que prohíben cualquier tipo de reparación o modificaciones independientes.

Eso ha dado lugar a un mercado negro en el que los agricultores y los talleres de reparación independientes pueden comprar el software necesario. Una cita del artículo de Motherboard resume esa situación:

"Hay software por ahí con el que se puede hacer cualquiera que lo busque", me contó un agricultor y mecánico de reparación mecánica de Nebraska (EEUU) que utiliza software hackeado de John Deere. "No tengo un gran negocio ni nada, pero digamos que tienes un tío que tiene un tractor y algo sale mal. El concesionario más cercano está a 40 millas [unos 64 kilómetros] de aquí, pero me tienes a mí o a un taller [especializado en la reconstrucción de partes de inyección] diésel a una milla [1,6 kilómetros]. La única manera de que arreglemos las cosas es de forma ilegal, lo que obstaculiza el libre comercio y también limita la capacidad de trabajo de los agricultores".

Además del mercado negro, este fenómeno también ha dado lugar al movimiento "por el derecho a reparar", que lucha por exactamente lo que su nombre indica. Enfadados por lo que consideran como una práctica de negocios deshonesta, los defensores piden leyes que invaliden la licencia de John Deere, y hay propuestas de ley pendientes de aprobación en ocho estados, incluido Nebraska.

Y mientras que la ley federal que ha generado este problema ya no es aplicable a los tractores, aún representa una espina clavada en el costado de cualquiera que intente realizar sus propias reparaciones en un abanico de populares dispositivos electrónicos. Cambiar eso será un campo duro de arar. 

(Para saber más: Motherboard, La culpa de que arreglar tu móvil o PC sea delito la tienen los derechos de autor)

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