TR35 Spain Technology Review en español elige a los 10 innovadores menores de 35

Héctor Perea, 33

Uso de campos magnéticos y biomateriales para crear implantes con células del propio paciente

Vascuzell

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Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo, según la Organizacón Mundial de la Salud (OMS). Afectan por igual a ambos sexos, y más del 80 por ciento se producen en países de ingresos bajos y medios. Por ello, uno de los grandes retos actuales de la medicina consiste en mejorar la tolerancia de los implantes vasculares, que permiten seguir con vida a personas con daños en el sistema circulatorio (como por ejemplo la obstrucción de una arteria coronaria).

La permanente exposición de estos implantes al flujo sanguíneo hace que su biocompatibilidad (que sean aceptados por el cuerpo) sea de máxima importancia para el éxito de la terapia. A pesar de los grandes avances en biomateriales en los últimos años, la limitada biocompatibilidad de los estents o prótesis vasculares actuales sigue siendo uno de los principales factores limitantes del éxito y del campo de aplicación de las terapias vasculares quirúrgicas.

Para combatir este problema, el ingeniero industrial y mecánico Héctor Perea ha desarrollado una nueva tecnología que emplea biomateriales para crear implantes con células del propio paciente. Esta tecnología permite recubrir implantes tubulares con células vasculares “de una forma segura, rápida y eficiente” -según Perea- usando campos magnéticos. De esta manera, se puede recubrir la superficie interior de una prótesis vascular con una capa de células del propio paciente antes de su implantación. Estas células evitan el contacto directo de la sangre con el material sintético, por lo que aumenta la biocompatibilidad y se evita el rechazo.

Este tipo de terapia regenerativa o de ingeniería de tejidos aprovecha las virtudes terapéuticas de las células frente a los materiales sintéticos tradicionales. El objetivo de Perea es hacer más accesible su empleo el el campo de la cirugía vascular, con el desarrollo y comercialización de aplicaciones clínicas para su tecnología patentada de siembra magnética. Para ello, el joven creó -hace tan solo unos meses- la Sociedad Limitada Vascuzell Tecnología.

La idea de fundar una empresa surgió a raíz del desarrollo de un proyecto que el joven inició durante su etapa de investigador en la Universidad Técnica de Munich (Alemania). Por aquel entonces, su propuesta de empleo de fuerzas magnéticas para posicionar células de forma dirigida fue “muy bien acogida” en este centro, que apoyó el estudio de viabilidad científica que Perea realizó durante su doctorado, tal y como él mismo explica.

“El proyecto despertó el interés de médicos y empresas que veían un gran espectro de campos de aplicación, especialmente en el área cardiovascular”, afirma el TR35. Fruto de este interés surgió una cooperación con el Centro de Ingeniería Biomédica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y Harvard, durante la que se llevaron a cabo también trabajos de validación.

Tras su etapa de investigador, emprendió por su cuenta el desarrollo tecnológico para que la tecnología pudiera comercializarse en forma de un dispositivo de siembra magnética para ser empleado en laboratorios y centros clínicos. Así nació el 'endotelizador', que pronto llamó la atención de varios hospitales y catalizó la creación de Vascuzell.

Actualmente, un equipo de cuatro personas trabaja en la certificación europea de este producto, el primero de la empresa. “En paralelo -cuenta Perea- se ha puesto en marcha un proyecto de desarrollo clínico con un hospital alemán con el objetivo de llevar a cabo la validación clínica de la tecnología para vasos sanguíneos de pequeño calibre”.

La traslación a la clínica de su tecnología de campos magnéticos para el empleo de biomateriales en implantes vasculares para su uso en humanos será el paso definitivo para demostrar su éxito. De momento, ya ha conseguido desarrollar un nuevo producto patentado (el endotelizador) y una empresa para explotarlo, lo que le ha valido varios premios tanto a nivel nacional (con el reconocimiento a la mejor idea empresarial de base tecnológica de la fundación Madri+d y a la mejor idea de negocio de la Universidad Politécnica de Madrid) como internacional (con el premio BioRegions a la mejor patente alemana en el sector de la biotecnología, el premio a la Innovación de la Sociedad Alemana para la Tecnología Biomédica y la Fundación Klee y el premio al Joven Investigador del 12 Congreso Internacional de Ingeniería Biomédica ICBME).

Los numerosos premios recibidos “avalan esta propuesta de bioingeniería, ciertamente brillante”, en opinión de Fernando Pliego, director del Instituto Andaluz de Biotecnología y miembro del jurado de los premios TR35 Spain. Pliego considera que el proyecto de Perea “es enormemente atractivo y puede suponer un antes y un después en el campo de los implantes tubulares”.

Por su parte, Jose Manuel Lozano, profesor e investigador en inmunología y también juez de TR35 Spain, asegura que el proyecto “es innovador, creativo y abre caminos importantes en investigación aplicada a muchos aspectos de la salud humana”. “Además, genera no solo conocimiento sino también empleos directos en biomedicina y salud humana y veterinaria y una mejora sustancial en la calidad de vida de los pacientes”, añade. Por ello, otro de los jueces -el presidente del Consejo de Administración de Suanfarma Biotech, Héctor Ara- afirma que Perea “reúne todas las características y condiciones de un emprendedor de éxito”. - Esther Paniagua

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